26 marzo 2008

“La verdad es como un puñal en manos de un niño...”

"La verdad es como un puñal en manos de un niño, puede volverse contra el que lo porta” . (Sinuhé el Egipcio, escrito por Mika Waltari)

Los errores de Sinuhé marcaron su vida. Así nos sucede a todos. Vivió una época convulsa (y podríamos pensar: ¿qué época no lo es?). Por eso, su historia es suya y de todo el que la lee. Por eso, leemos sus experiencias y resuenan como un eco de las nuestras.

Porque yo, Sinuhé, soy un hombre, y como tal he vivido en todos los que han existido antes que yo, y viviré en todos los que existan después de mi. Viviré en las risas y en las lágrimas de los hombres, en sus pesares y temores, en su bondad y su maldad, en su debilidad y en su fuerza.”(Sinuhé el Egipcio, escrito por Mika Waltari).

11 marzo 2008

"Es preciso saber lo que se quiere..."

Cuando la incertidumbre acecha me acuerdo de esta frase, que encontré hace tiempo por la Red y que al parecer se atribuye a Georges Benjamin Clemenceau:

"Es preciso saber lo que se quiere;
cuando se quiere, hay que tener el valor de decirlo,
y cuando se dice, es menester tener el coraje de realizarlo".

Y entonces, no habrá lugar a dudas.

05 marzo 2008

Te deseo...

Este lunes me hicieron un regalo precioso. Encontré un correo en mi bandeja de entrada con esta poesía de Víctor Hugo. Toda una lección de vida que espero que alguien más pueda aprovechar:

Te deseo primero que ames,
y que amando, también seas amado.
Y que, de no ser así, seas breve en olvidar
y que después de olvidar, no guardes rencores.
Deseo, pues, que no sea así, pero que sí es,
sepas ser sin desesperar.

Te deseo también que tengas amigos,
y que, incluso malos e inconsecuentes
sean valientes y fieles, y que por lo menos
haya uno en quien confiar sin dudar.

Y porque la vida es así,
te deseo también que tengas enemigos.
Ni muchos ni pocos, en la medida exacta,
para que, algunas veces, te cuestiones
tus propias certezas. Y que entre ellos,
haya por lo menos uno que sea justo,
para que no te sientas demasiado seguro.

Te deseo además que seas útil,
más no insustituible.
Y que en los momentos malos,
cuando no quede más nada,
esa utilidad sea suficiente
para mantenerte en pie.

Igualmente, te deseo que seas tolerante,
no con los que se equivocan poco,
porque eso es fácil, sino con los que
se equivocan mucho e irremediablemente,
y que haciendo buen uso de esa tolerancia,
sirvas de ejemplo a otros.

Te deseo que siendo joven no
madures demasiado deprisa,
y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer,
y que siendo viejo no te dediques al desespero.
Porque cada edad tiene su placer
y su dolor y es necesario dejar
que fluyan entre nosotros.

Te deseo de paso que seas triste.
No todo el año, sino apenas un día.
Pero que en ese día descubras
que la risa diaria es buena, que la risa
habitual es sosa y la risa constante es malsana.

Te deseo que descubras,
con urgencia máxima, por encima
y a pesar de todo, que existen,
y que te rodean, seres oprimidos,
tratados con injusticia y personas infelices.

Te deseo que acaricies un perro,
alimentes a un pájaro y oigas a un jilguero
erguir triunfante su canto matinal,
porque de esta manera,
te sentirás bien por nada.

Deseo también que plantes una semilla,
por más minúscula que sea, y la
acompañes en su crecimiento,
para que descubras de cuantas vidas
está hecho un árbol.

Te deseo, además, que tengas dinero,
porque es necesario ser práctico,
Y que por lo menos una vez
por año pongas algo de ese dinero
frente a ti y digas: "Esto es mío".
Sólo para que quede claro
quién es el dueño de quién.

Te deseo también que ninguno
de tus defectos muera, pero que si
muere alguno, puedas llorar
sin lamentarte y sufrir sin sentirte culpable.

Te deseo por fin que, siendo hombre,
tengas una buena mujer, y que siendo
mujer, tengas un buen hombre,
mañana y al día siguiente, y que cuando
estén exhaustos y sonrientes,
hablen sobre amor para recomenzar.


Si todas estas cosas llegaran a pasar, no tengo más nada que desearte.

VICTOR HUGO