31 agosto 2008

“mi nave, harta de combatir con las olas, quiere quebrantarse en los peñascos”

“…Recibe tú la última mirada de mis ojos, el último abrazo de mis brazos, el último beso de mis labios, puertas de la vida, que vienen a sellar mi eterno contrato con la muerte. Ven áspero y vencedor piloto; mi nave, harta de combatir con las olas, quiere quebrantarse en los peñascos. Brindemos por mi dama. ¡Oh, cuán portentosos son los efectos de tu báslamo, alquimista veraz! Así, con este beso…, muero.”

(La muerte de Romeo, descrita en Romeo y Julieta, de William Shakespeare)

“…Llegada que fue, se quitó la guirnalda, queriendo subir a suspenderla de los pendientes ramos, se troncha un vastago envidioso y caen al torrente fatal ella y todos sus adornos rústicos. Las ropas huecas y extendidas la llevaron un rato sobre las aguas, semejante a una sirena, y en tanto iba cantando pedazos de tonadas antiguas, como ignorante por su desgracia o como criada y nacida en aquel elemento. Pero no era posible que así durase por mucho espacio…Las vestiduras, pesadas ya con el agua que absorbían, la arrebataron a la infeliz, interrumpiendo su canto dulcísimo la muerte, llena de angustias”.

(Gertrudis narra la muerte de Ofelia en Hamlet, de William Shakespeare)


¿Hay quien ponga en duda que se puede morir de amor?

16 agosto 2008

“…y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante”

A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante”.

(Oscar Wilde)

14 agosto 2008

“Que el vivir solo es soñar” (La Vida es Sueño, de Calderón de la Barca)

Es verdad; pues reprimamos
esta fiera condición, esta furia, esta ambición,
por si alguna vez soñamos;
y sí haremos, pues estamos
en mundo tan singular,
que el vivir sólo es soñar;
y la experiencia me enseña
que el hombre que vive, sueña
lo que es, hasta despertar.

Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le convierte
la muerte, ¡desdicha fuerte!:
¿qué hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte?

Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.

Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida?, un frenesí;
¿qué es la vida?, una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

(Fragmento de La Vida es Sueño, de Calderón de la Barca)

11 agosto 2008

"Cuando los sueños mueren, no vale la pena seguir viviendo." (El amargo don de la belleza, de Terenci Moix)

A veces percibimos nuestros sueños como un imposible. La vida nos proporciona un desengaño. Entonces parece que nos falte el aliento, que no podemos respirar. Que cada nuevo paso se convierte en una misión imposible. No tenemos ganas de seguir andando. El camino se hace interminable y lo único que queremos es hacernos a un lado. Abandonar.

Ojalá nunca nos viéramos en esa situación, ojalá nunca nos sintiéramos pequeños y débiles. Ojalá. Pero parece que la vida siempre nos reserva algún momento así. Y es terrible, duro, difícil. Habremos de despertar al luchador que hay en nuestro interior si no queremos perecer y perdernos para siempre.